El miedo la acompaña todos los días. Aunque, a pesar de que las lágrimas le lavan la cara cada vez que recuerda lo que vivió, ella tuvo la fuerza de denunciar a su pareja. Marcela Machi tiene 20 años y hace dos conoció a un hombre con quien compartió momentos de felicidad. De esa relación nació una niña que hoy tiene nueve meses. El cinco de setiembre, todo cambió.

"El nunca me había tratado mal. Pero ese día fue distinto nos llevó a mi hija y a mí a un taller que le pertenece a su hermano. De pronto, comenzó a preguntarme si le había sido infiel. Le dije que no, pero no me creyó. Comenzó a insultarme y luego me golpeó", contó Machi a LA GACETA.

Desde ese momento, la mantuvo privada de su libertad en el taller y no hubo día en el que no le pegara o la insultara.

"Me golpeaba con un destornillador y me lastimó en distintas partes del cuerpo. Tengo las piernas, los brazos y la espalda marcados por cicatrices. Intenté hacerle entender que no le había sido infiel, pero el insistía en golpearme. Además me amenazó con violar a nuestra hija", continuó la víctima.

Machi consiguió escapar de ese taller con la nena. Volvió a la casa de sus padres donde, hace dos semanas, su pareja habría intentado quemarlas vivas mientras dormían.

"Mi cama esta cerca de una ventana. Por esa abertura el nos tiró nafta y nos prendió fuego. Esa noche estaba muy cansada y me desperté sólo cuando las llamas comenzaron a quemarme la piel", concluyó Machi.

El agresor permanece prófugo y fuentes judiciales informaron que ya tiene pedido de captura. Sin embargo, por temor a que este hombre vuelva a atacarla, su familia optó por llevarla a una casa cuya dirección se mantiene en reserva y a la cual tuvo acceso LA GACETA.

Martín Zottoli, abogado de la víctima, adelantó que se presentará como querellante para poder comenzar a pedir medidas en la causa que está siendo investigada por la fiscal de instrucción Adriana Giannoni, a cargo de la Fiscalía VIII. LA GACETA©